Tuve la fortuna de haber nacido en el lugar más hermoso del planeta, es un pedacito de paraíso que brilla más que el oro, más que las estrellas, y más que el bello resplandor de un rayo solar en el rostro de mi amada.
Se llama Tetela de Ocampo. Su nombre nada más me transporta a sus místicos paisajes que me encantaron el corazón desde mi infancia. Fue entonces que el Sr. Jilguero canto, yo lo escuché, en Enero, en la primavera y a finales de cada año. El destino caballeroso y galante, muy seguido ponía frente a frente a varias aves que con su trinar, las flores del campo, del río y de las montañas iluminaban con sus colores a una bella joya llamada Tetela del Oro, para luego ser llamada Tetela de Ocampo.
La nobleza de sus montañas me dió la oportunidad de amar cada rincón de mi tierra, cada árbol, cada hoja, cada criatura,. Cada gota de agua y cada rayito de sol. Aún en tiempos de aguaceros yo ame el sonido de miles y miles de pelotones de gotitas que marchaban en las tejas, en las láminas de cartón , las láminas de asbesto o de fierro, después el olor a tierra mojada, a lodo, a polvo revolcado por la lluvia, olor también de arena mojada, a pino y campo fresco.
Mi corazón fue un aventurero genuino, yo no me podía negar a caminar los caminos ya andados y los nuevos por andar. Era inevitable resistirme a no salir a ver las casitas de adobe con sus techos de tejado, aún hay casitas así, son como un corazón amoroso, cálidas, seguras, solidarias y firmes.
En esas andadas, me tope varias veces con voces mágicas y encantadas de cada campana de nuestra Iglesia de la Asunción, que a unos cuantos kilómetros resonaban y retumbaban por todo el cielo Tetelense. Desde niño me enamore de mi tierra, de sus historias, sus cuentos, sus leyendas, de sus paisajes y del brillo más intenso y poderoso que jamás en mi vida haya yo visto, el corazón de mi gente Tetelense.
Autor: Nelson Torres Ojeda TOONEL
Pseudónimo: Nelson Hidalgo N.H
Tetela de Ocampo, Puebla.
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